Poesía de Santiago Montobbio en Cultura de VeracruZ


Por Alberto Hernández Vásquez

En el número 38 de la revista Cultura de VeracruZ, se ofrece una valiosa muestra poética de Santiago Montobbio, quien nació en Barcelona, España, 1966. De acuerdo con el escritor Luís Fernando Páez: “La muerte, el suicidio, el abandono, la soledad y la escritura, ocupan los principales temas de su obra poética. Se trata de poemas elaborados cuidadosamente, meticulosos en la calidad de su sonoridad y sobre todo de su significado. Cada uno resulta del refinamiento y la conciencia de la palabra poética, de la experiencia vital, de la reflexión filosófica y del furor lector. Para Montobbio sólo existe una verdad poética que prima sobre todo lo demás: la sinceridad del autor que se evidencia en cada palabra. Su obra literaria es el resultado de sus pensamientos sobre la moral, la ética y la existencia humana, derivados de su vivencia. Son poemas que discurren entre los problemas metafísicos del "ser" en nuestro tiempo, sin alejarse de los dilemas sustanciales y atemporales del género humano. En lo individual, Montobbio logra vislumbrar lo general, en el tono personal y subjetivo de su obra consigue agrupar lo humano, lo colectivo”.
Agrega que: “Poco a poco, Santiago Montobbio ha conseguido ser reconocido en el ámbito europeo como uno de los poetas españoles más destacados de las recientes generaciones. Varias antologías de su poesía han sido publicadas por revistas como Pagine de Roma, Europe Plurilingüe y La Voix du regard de París, Hispanic Culture Review de Estados Unidos, Revista de Occidente de Madrid, Nanico de Sao Pablo y Literal de México”. Por su parte, Santiago Montobbio define que: “¿Cómo se empieza esto? Un poco por gusto, por devoción a lo que vas leyendo. Yo he contado que leí de adolescente a Jorge Guillén, a Pedro Salinas, a los grandes del 27. Empiezas primero un poco vía imitatio de lo que admiras. Luego esta admiración se va y vas escribiendo por tu cuenta y riesgo lo que buenamente puedes y lo que buenamente eres. Para escribir has de ser tú mismo. La sinceridad para mí es esencial y más en poesía. Hay que jugarse la vida en las palabras, estas expresiones salen con frecuencia en mis poemas y son verdaderas, coincido con este pensamiento siempre”.
Por lo cual resulta interesante la lectura de cada uno de los versos que integran la sección “Poemas”, de Santiago Montobbio, que aparecen en esta entrega de Cultura de VeracruZ, se acompañan de unas notas de presentación realizadas por Porfirio Mamani-Macedo, quien seleccionó esta muestra, y en su artículo explica la poética de este autor catalán. En las primeras páginas, de Cultura de VeracruZ, destacan cuatro breves poemas de Marco Antonio Acosta, enmarcados en el estilo de los poetas nahuas. Un ejemplo se encuentra en la esencia filosófica de su poema “Al dador de la vida”: “Nadie en verdad saber tu Nombre/por esto mismo te inventamos / Tú en verdad no falleces nunca /Ni tampoco sufres las heridas / Nosotros cantamos en tu Nombre/ noche y día / En verdad en verdad Tú vives/en el tiempo del tiempo: /Ese es tu misterio / Nosotros sólo vamos por la vida /Vamos cantando tu amado Nombre”.
En el espacio relacionado con la investigación literaria, hay que consultar el ensayo de Juan Ventura Sandoval: “¿Rosario Castellanos murió de amor?”. Entre algunas reflexiones criticas, sobresale la tendencia a marcar a la autora chiapaneca como: “ubicada en esta tradición romántico-literaria, los contenidos de sus líneas la aproximan a la búsqueda de un amor puro, un amor bueno; sentirá en carne propia la humillación, la vergüenza, provocada por un arcano mayor, el Diablo, cuya traducción más sencilla sería el conflicto que provoca la vida erótica bajo el yugo de la religión”. En este análisis sobre algunos aspectos de carácter amoroso y al mismo tiempo de una veneración demasiada enclaustrada con los dogmas morales y espirituales, advirtiéndonos del enfrentamiento a la depresión.
Cultura de VeracruZ, como ya es costumbre dedica sus páginas también a la narrativa. En esta ocasión se ofrece el relato de Moisés Sandoval Calderón: “El color del cristal”, autor que cada vez más demuestra su trascendental aportación al campo de la narrativa mexicana. También se incluye un cuento de Edgar Aguilar “Lluvia”, con el cual este autor veracruzano manifiesta su capacidad de creación literaria en este género que requiere del poder total de la escritura. Por su parte, Maggie Rodríguez continúa en su carrera hacia el encuentro con su propia escritura. Esta joven autora originaria de la capital veracruzana, configura textos narrativos que ofrecen la radiografía de la crisis existencial de los jóvenes en nuestro tiempo actual.
Herminio Martínez colabora con un fragmento de su extraordinaria novela “Diario maldito de Nuño Guzmán”, con motivo de otra nueva edición. Al mismo tiempo, Seymour Menton analiza dicha aportación al campo de las letras hispanoamericanas, en su ensayo: “¡Una extraordinaria creación lingüística!”. El narrador veracruzano Omar Piña dialoga con “Magú, el cartonista para adultos”. En la sección de reseñas, Armando Ortiz comenta el libro de relatos de Edmundo López Bonilla, y Gino Raúl de Gasperín Gasperín, analiza la importancia de la obra Balada para la gente común. Raúl Hernández Viveros da a conocer un breve homenaje a Cesare Pavese, y una emotiva nota para recordar el fallecimiento de Lorenzo Arduengo Pineda. Hay que destacar que la portada e ilustraciones interiores corresponden a Gabriela Peralta, pintora originaria de Poza Rica, Ver., y quien radica desde hace varios años en la capital del estado de Veracruz.



1 comentario:

Anónimo dijo...

me ha gustado mucho este diseño, es mejor cuando la sobriedad presciende de fotos en la portada y se da privilegio a una imagen tan bella como la imagen de la portada de este número.

espero comprarla pronto.

me suscribo a ustedes

Armando Peralta

P.D.
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