Un narrador mexicano

 Por Alberto Hernández Vásquez


Por Alberto Hernández Vásquez
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El número 71, Enero / Febrero del presente año, Cultura de VeracruZ, recoge algunas de las ponencias que se leyeron en el homenaje al escritor Raúl Hernández Viveros,  el 12 de diciembre de 2011. Arturo Hinojosa, participó con su artículo “Prolífico y comprometido autor”, en el cual destacó su apoyo hacia los nuevos escritores del Estado de Veracruz,  expresó que: “En esta ocasión estamos aquí reunidos para hacer extensivos, mediante este sencillo homenaje, nuestros sentimientos y palabras a un hombre que durante más de cuarenta años se ha distinguido por hacer de la palabra, un medio, una herramienta, un arma, para transmitir ideas, conceptos, situaciones, hechos e imágenes.”
Mirna Valdés Viveros ofreció un breve texto acerca de la labor de Cultura de VeracruZ, y destacó que: “No ha sido la ganancia económica lo que ha motivado y movido en esta pasión por la edición al maestro Raúl Hernández Viveros; sino la convicción, como escritor-editor, del valor de la palabra impresa.” Víctor Manuel Vásquez Gándara participó con:  “De oficio escritor”. Destacó que: “cada uno de los invitados ha resaltado parte de la obra de Raúl Hernández Viveros, no puedo dejar de subrayar su actividad de editor. Después de XV aniversarios de Cultura de VeracruZ, revista literaria en la que el amante de la literatura ha brindado el espacio a connotados escritores, también a noveles.”
María Esther Mandujano García, en  “Trayectoria literaria”, señaló: “la trayectoria literaria, al divulgador incansable de la literatura veracruzana, escritor agudo, hombre de pensamiento,  analítico, estudioso, crítico inteligente de la realidad nacional,  lector acucioso y amigo”. Marco Aurelio Martínez Sánchez describió “El lugar de origen”, informó que: “en donde nos empatamos es en el aprecio que sentimos por las mismas cosas y las mismas causas; y nuestro desprecio irrenunciable continúa siendo para quienes hacen de la estupidez un culto a la vida.” }
De Lenina M. Méndez se recoge su ensayo: “El irremisible paso del tiempo”, en cuyas líneas abordó el análisis crítico literario de algunos de sus aportes al cuento mexicano e hispanoamericano. “Raúl Hernández Viveros y su libro de cuentos, Los días de otoño, donde al igual que Borges en sus últimas producciones cuentísticas, como El informe de Brodie o El libro de arena, alcanza el punto máximo de su creación literaria.”
José Ortega en su estudio “La madurez del narrador”, realizó un profundo examen  del estilo y  los temas. Refiriéndose a que; “Raúl Hernández Viveros, llevó a cabo en esta colección de cuentos la aprehensión de la múltiple y compleja realidad mediante la indagación de los enriquecedores planos –onírico, imaginativo, empírico.”
Omar Piña en sus líneas memorables de “Imprevisto e impredecible”, en donde ofrece un reconocimiento a la amistad y docencia. Advirtió que “El escritor, editor y amigo entrañable, Raúl Hernández Viveros nos convida a la presentación de la continuidad de su proyecto, la revista literaria Cultura de VeracruZ, que con todo lo que se diga, ha sido el “alma mater” de la mayoría de los escritores veracruzanos, jóvenes, actuales.” El crítico español Pedro M. Domene en su colaboración: “Carta desde España”, subrayó que: “Raúl Hernández Viveros me ha proporcionado durante estos años una abundante bibliografía sobre la literatura mexicana más reciente, concretamente, sobre el cuento mexicano contemporáneo de tanto interés para mí y para mis desvelos literarios.”  
Marco Tulio Aguilera Garramuño, en su nota reflexiva “La vida oculta”, recuperó algunos aspectos inéditos. “Si Raúl Hernández Viveros tiene un defecto grave es que sabe ser amigo, que no desprecia a nadie, que es el perfecto anfitrión, que todo le da risa y que es capaz de arriesgar su condición de magnate inmobiliario por publicar un libro de algún joven talento.” De Edgar Aguilar se reproduce su prólogo: “La materia de la memoria”, reconoce que: “El interés particular de Raúl Hernández Viveros por escritores veracruzanos es inevitable. Para ello busca que la obra de estos autores sea una prolongación de sus propias inquietudes y afinidades: la exuberancia del territorio, así como sus usos y costumbres.”
Armando Ortiz en su artículo “El lugar que se merece”, solicitó que: “Ahora falta que las autoridades estatales y municipales le den el lugar que se merece. A la Universidad Veracruzana no le pedimos nada, capaz que Raúl se frustra y termina, como otros, quitándose la vida.” Vicente Francisco Torres en su reseña “La conspiración de los gatos”, refirió a que: “Aparecen los recuerdos del hijo de un abarrotero, los primeros amores y desengaños, el rechazo del aprendizaje sistematizado, los primeros cigarros, las primeras borracheras, el descubrimiento de la sexualidad, el fetichismo, las primeras películas”. Mario Calderón y Joel Dávila Gutiérrez colaboran con sus comentarios sobre la antología El relato español actual, y reconocen el trabajo de investigación que lleva a cabo Raúl Hernández Viveros. Cierran las páginas de esta entrega, el Prefacio de Gerardo Cornejo a la obra “El carnaval de Venecia”. Por tal motivo sentenció que:  “En sus páginas ofrece un homenaje a sus preferencias y pasiones en autores como Cesare Pavese y Beppe Fenoglio, y destaca su encuentro con el paisaje del Piamonte. El espíritu italiano   forma parte de la inspiración que brilla constantemente en las páginas del presente libro.” Como una  obra  de las más importantes de la narrativa mexicana.


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